historia - Los Gatos Bengal

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El origen del gato bengalí

La raza de los gatos bengalíes es el resultado de cruzar ejemplares de gato doméstico con ejemplares salvajes de Gatos Leopardos Asiáticos (Felis Bengalensis). E.E.U.U. ha sido la pionera de esta fantástica raza de gatos bengalies. El objetivo fue crear un gato más similar en apariencia al Felis Bengalensis, pero con el temperamento de un gato doméstico. El primer cruce registrado fue en 1963 realizado por Jean S. Mill fruto de la casualidad, entre un macho de pelo corto de color negro con su hembra felis bengalensis.

Se empezó a experimentar con esta raza Bengali durante la década de los 60. En los años 70 se hicieron investigaciones en la Universidad de California sobre los híbridos resultantes entre los felis bengalensis y los gatos comunes. Los resultados aparentes indicaban que tenían inmunidad parcial a la leucemia felina. Los gatitos bengalies que surgieron de estos estudios los adquirió Jean Mill y en 1985 los exhibió por primera vez ante el mundo en una exposición, compitiendo en la categoría de Nueva Raza y Clase Color. El público que asistió quedó atónito de tan hermosa y cariñosa raza bengalí.

Gato Leopardo Asiático Felis Bengalensis.

El gato leopardo de Asia, del cual provienen los gatos bengalies, (llamado Felis Bengalensis o Prionailuros Bengalensis), pesa entre 3 y 5 kgs., siendo los machos más grandes que las hembras. El felis bengalensis se puede encontrar en las selvas y bosques del sur de Asia, India, China, Corea, Singapur, Taiwan, Filipinas, Borneo y Tailandia, entre otros lugares e islas. Esta especie es muy atractiva y esbelta. Las patas traseras son un poco más largas que las delanteras, su cuerpo es largo y estilizado. La cabeza es pequeña y las orejas redondas y negras, teniendo una mancha blanca triangular en la parte posterior llamado ocelli, característica de esta raza.

El dibujo en la cabeza, cuello y hombros está definido por unas rayas de color negro o marrón rojizo; y en el cuerpo por unas manchas, y en otros ejemplares por rosetas. Estas machas están separadas entre ellas y alineadas horizontalmente en el resto del cuerpo. La cola tiene unos anillos que la circunvalan, siendo la punta de color negro. El fondo de su pelo puede variar desde beige hasta naranja e incluso gris, dependiendo de la zona de hábitat. La barbilla, vientre e interior de las patas son de color blanco con manchas negras.

El felis bengalensis fue el tipo de felino salvaje ideal para dar luz a la raza de gatos bengalies, ya que su genética era compatible con la de los gatos domésticos. Al principio se utilizaron varias razas de gatos domésticos para realizar los cruces iniciales, tales como los Ocicat, Abisinio, Bombay y el British Shortair. Pero sin duda, la raza predilecta para los cruces iniciales fue el Mau Egipcio, ya que tenía menor cantidad de genes recesivos en comparación con las otras razas de gatos domésticos que importaban ciertos defectos que se tuvieron que ir puliendo con los años.

En la actualidad, al disponer de la raza bengalí tan desarrollada y avanzada respecto a sus inicios, los criadores que crían de los Gatos Leopardos Asiáticos utilizan a bengalíes puros para sus cruces, de este modo se enfatizan más los rasgos salvajes del Gato Leopardo Asiático. De todos modos, la raza bengalí ha llegado a niveles de calidad extrema en cuanto a sus rosetas, que ofrecen un diseño incluso superior al que está presente en los Asiáticos, y tan solo con cruzar entre los mejores ejemplares ya se va consiguiendo mayor perfección, sin tener que volver al Gato Leopardo Asiático.

Los felis bengalensis son gatos muy tímidos y esquivos. Viven en los árboles, cuevas y bajo las raíces de grandes árboles. Son criaturas noctámbulas, siendo muy activas al anochecer. Su hábitat preferido es el bosque y la selva, siempre cerca del agua., cazan pájaros, ardillas y ratones.

Las camadas pueden ser de dos o tres crías y se cree que viven en parejas. En cautividad son muy difíciles de domar porque son nerviosos y tímidos, generalmente no son buenos animales de compañía, tolerando a las personas, únicamente, como proveedores de alimentos.

Los gatos bengalies han heredado ese "amor al agua", los movimientos corriendo de un lado al otro en espera de la comida (por ejemplo, cuando habréis visto en películas o en los zoos, cuando traen comida a los tigres y leones que se les ve en las jaulas caminando de un lado de la jaula al otro, y viceversa), etc... Que no son más que actitudes heredadas que vemos en los gatos bengalíes que son indicativos de un origen salvaje, pero es admirable el contraste que nos ofrece su carácter totalmente dócil.
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